Nuevamente nuestra escritora de relatos eróticos estrella Lucrecia Thais nos deleita con este nuevo escrito. Cuantos de nosotros tuvimos la fantasía de tomar un micro y tener de compañera/o de viaje a una persona que nos atraiga demasiado y pase algo? creo que casi todos, este texto habla de eso, espero que lo disfruten.

Federico tira su tercer cigarrillo y empieza a correr, los pasajeros de la terminal de ómnibus siguen sus pasos con la mirada,  el micro sale de las gradas y se pierde de vista,  no logra alcanzarlo. Y vuelve puteando en voz baja.-

Sentada en uno de los bancos Verónica  mira su reloj,  (hace 48 horas que no duerme, necesita llegar a su casa y bañarse,  la separan casi 4 horas de su Ciudad podría haberse ido unas horas antes pero la ultima en dar el examen  de  Deontología en la facultad)

- 22:30 qué raro Chevalier es puntual desde Retiro.-

-En la oficina de la agencia Federico le jura al administrativo que el colectivo no salió de la plataforma indicada en su boleto, Verónica  interrumpe la conversación, desde  la 26 no había salido Ningún coche, los dos perdieron el pasaje, lo único que puede ofrecerles la empresa es un nuevo servicio a las 23:45  viajarían en asientos correlativos.

- Vos escuchaste el anuncio por los parlantes en algún momento? Qué ganas de cagarlo a trompadas al pelotudo este, encima lo corrí como 200 metros y no paró, me vas a decir que no me vio?  Que bronca tengo!  no llego al casamiento de mi mejor amigo todo mal.

- No, no escuché nada, si te vi  correr, yo también quiero llegar cuanto antes, estoy reventada.

- A donde viajas?

- Areco, vos?

- Sarmiento

Federico parece el gemelo perdido de Ashton hutcher, alto, castaño, espaldas anchas, cara perfecta, un modelo de catálogo de cosméticos, sudando frustración, vestido de elegante Sport, un poco desalineado después del trote. Verónica definitivamente no es de folleto, dueña de redondeces renacentistas y  poco disimulable escote enfundado en una remera de algodón azul, contrastando con su piel blanquísima y sus enormes ojos negros que hacen que su rostro tenga expresión dulce y calma, también es bonita aunque 6 años de terapia no sirvieron para que lo aceptara .Los dos se miran con la necesidad de decir algo que no suene  innecesario y los dos eligen una sonrisa apagada y  el silencio inmediato como mejor opción.-

Después de un par de minutos Fede extiende su mano con un atado de Marlboro box, Vero señala su Phillips mentolado, como si estuvieran jugando a adivinar con mímicas. Finalmente Federico rompe el silencio y  realiza el cuestionario de emergencia para las situaciones incómodas. Concentrados en la charla el tiempo pasa rápido, ambos descubren su faceta irónica y ríen un  humor ácido, ágil y compartido. Por fin llega el Micro que los llevará a destino,  caminan sin dejar de hablar, Federico lleva el bolso de Verónica y eligen juntos el lugar para sentarse.

El  mueve el cuello con dificultad ella adivina  una mueca de dolor.

-Necesitas masajes?

- Uh sabes? Si estoy durísimo!

-A ver chiquito date vuelta

Federico sorprendido obedece, Verónica apoya sus manos en el cuello  y comienza a dar masajes circulares. Los músculos de Federico se relajan a medida que sus manos lo recorren. El parece fascinado,  puede sentir como cede la tensión a medida que el calor de las manos de Vero empieza a trabajar,  intenta hablar pero ella  le pide que cierre los ojos, respire hondo y trate de relajarse. Sin dudas ella sabe lo que hace y  no sólo lo relaja sino que comienza a excitarlo, trata de adivinar en qué punto  los dedos de ella presionaran y siente un alivio y placer infinitos.

Verónica masajea suavemente los omoplatos, recorre la espalda haciendo círculos de presión con  sus pulgares a uno y otro lado de la columna vertebral, puede sentir la piel debajo de la remera, necesita tocarlo, no es imprescindible para el masaje pero ella tiene la necesidad  de que su tacto lo reconozca. Quita tensión en  cervicales y en las sienes, la respiración de Federico se hace pausada y profunda, ella siente como sus manos empiezan a sudar. 

Después de 15 minutos las luces del micro se apagan, dejan atrás las luces y ruidos de la imponente capital, el chofer cambia el dial de la radio y una mujer con voz de gata melosa pronuncia eses exageradas y da consignas a los oyentes que a su vez dedican temas a sus parejas, algunos pasajeros murmuran, todos los asientos están ocupados, la mayoría se acomoda para dormir, los masajes de Verónica se hacen más suaves a tal punto de casi no poder diferenciarlos con caricias, Federico siente su  pene erecto y disfruta de cada movimiento de Verónica.

-Sos increíble, como aprendiste a hacer eso?

-Intuición femenina supongo, ahora relájate y trata de dormir.

La orden firme y  casi maternal de Verónica vuelve a sorprenderlo, intenta persuadirla a seguir, pero ella se acomoda en su asiento dispuesta a dormir. Los dos necesitan descasar.-

Verónica se despierta un rato después, sintiendo caricias suaves  en su espalda y  hombros, se queda inmóvil, esperando. Federico  corre a un costado el cabello, acaricia su cuello y mejillas, respira cerca de su oído derecho haciendo  que sus pezones  se endurezcan, desea  sentir sus manos pero moverse en ese instante acabaría con la magia del momento. El  la guía a darse vuelta, y sin decir una sola palabra, recorre con su índice un línea imaginaria desde su frente hasta su tráquea, ella lo mira.

- Qué haces?   

-Shhhhhh  – besa  sus labios y desliza la mano en el escote de la remera azul.

Verónica siente que su ropa interior  se humedece, la suavidad de Fede  y la parsimonia de cada uno de sus movimientos hace que su respiración se vuelva espesa y entrecortada.

El baja el escote y recorre sus senos con la lengua, mientras con una mano sostiene la mano de ella y la dispone en su miembro duro y caliente, ella  acaricia obediente el bulto sobre el pantalón y redobla la apuesta llevando la mano de el a su vulva, siente una imperiosa necesidad de gemir. Su ropa interior está empapada.

Tienen que concentrarse en no emitir sonido o los demás pasajeros se darán cuenta. Federico otra vez rompe el silencio y mirándola dice

- Quiero hacer esto desde que me dijiste Hola.

Ella no espera ningún tipo de declaración está ahí,  en un colectivo junto a 45 pasajeros que pueden ser testigos en el menor descuido de un orgasmo inminente.  Dueña de una seguridad desconocida  mientras lo mira desprende con un gesto travieso su cremallera.

El abre los ojos y sonríe,

-Te animas?

Ella también sonríe,

-Vos no?-  Acaricia sus testículos y los lame al mismo tiempo mientras él, amasa sus senos.

Verónica siente como la pija de Federico entra en su boca y hace que la cabeza llegue a rozar su campanilla,  traga saliva y sigue chupando o lamiendo alternativamente mientras él  marca el ritmo de succión recogiendo  su pelo.

Los negros ojos de ella se fijan en los de él,  el ritmo cardíaco se acelera y Vero puede sentir como la verga empieza a palpitar, la respiración  es cada vez más sonora, ella teme que alguien se de cuenta de lo que está pasando, aún con el miembro en su boca sonríe y susurra

Despacio o nos echan.

El vuelve a sonreír y acaricia su rostro.

De pronto se escuchan los frenos del ómnibus, tienen solo un segundo hasta que Verónica se incorpora y Federico se tapa la verga desnuda con la remera. Se prenden las luces,  dos pasajeros se paran. Ellos, ajenos, divertidos, colorados y sudados, sonríen y se miran agarrados de la mano.

- Mira si alcanzaba el colectivo, lo que me perdía

- “La Chevallier”  es sabia (bromea ella y sonríen los dos)

Los dos pasajeros finalmente se bajan y las luces vuelven a apagarse, ambos se besan como si ese tiempo de interrupción los hubiese dejado sin aire y oxígeno a través del otro, el intenta subirla sobre sus rodillas pero ella se niega, es demasiado arriesgado, finalmente  Verónica toma las riendas y  vuelve a chuparle la pija sosteniéndola con la mano izquierda, mientras se masturba con la derecha, Federico pellizca, y fricciona sus tetas , finalmente logra sacar la mano de ella de su vagina y recorre con sus dedos la concha  absolutamente empapada y caliente de ella, masajea su clítoris mientras la mira y ella al mismo tiempo manotea su pija , se masturban a dúo,  ella sabe que en cualquier momento el va a explotar .Vuelve entonces a chupar su pija , el sostiene su mejilla apartándola y avisa,

 -Voy a llegar, ella sólo alanza a decir – quiero tragar.

 Inmediatamente su boca se inunda de semen, el contrae las piernas para evitar sacudirse, pero involuntariamente se dobla, ella  traga la leche y lame los restos hasta secarlo por completo, inmediatamente el la besa sintiendo el sabor de su propia esencia.

Un cartel indica la entrada de  Areco,   le pide su teléfono, ella dice que si tiene que ser se encontraran en algún otro momento.

 El amenaza con no bajarse del colectivo, ella escribe su celular en un envoltorio de Beldent de menta.

- Prometeme que va a haber otra oportunidad.

-A mi las oportunidades me pasan de largo

-No la dejes pasar. La abraza fuerte dándole un sonoro beso en los labios

- Chau Vero, Un placer conocerte.  Mientras sonríe y guiña su ojo derecho-.

- Chau Fede, el placer fue mìo.  Ella tambièn sonrìe.

Se prenden las luces, Federico vuelve a abrazarla y baja del colectivo,  se tiran un beso a través de la ventanilla, el coche se pone en movimiento, Vero se incorpora en el asiento , escucha que la llaman. Al rotar ve a Federico corriendo a la par del colectivo, grita algo que ella no logra entender,  le tira un beso y le dice adiós con la mano, el corre un tramo más y se pierde.  Vuelve a incorporarse en su asiento, y encuentra entonces el número de teléfono  anotado en el papel de beldent, lo lee y sonríe, al fin y al cabo, a ella las oportunidades siempre la pasan de largo.-

                                                                                            Lucrecia Thais.-