Tony Panero, de profesión pornógrafo

La pantalla negra cortada solo por dos íconos espera. Es el paso previo. Es esa suerte de limbo, espacio atemporal, zona oscura de la red donde la respuesta lo es todo y la pregunta no importa. ¿Soy mayor de edad? Sí, siempre si, entonces, ante mis ojos, se abre el paraíso. Recuerdo que hace mucho tiempo…tanto no, nos colábamos en la fila de los cines para ver esas películas “prohibidas”, hoy la tecnología cambió y la sala se convirtió en cuarto, en ciber, en la cómoda privacidad del anonimato y a un clic de distancia.

Clic. Una larga lista de mujeres de todo tipo, color y raza se despliega. Títulos, títulos y más títulos: Mujeres al borde de un ataque de miembros, El club de la ducha, Penetraitor, Obsesión anal. Una morocha rodeada de tres hombres ilustra éste último film pero es más lo que sugiere que lo que muestra, aun así avanzo. La ficha técnica dice que la película es Argentina y su director es Tony Panero.

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Tony comenzó su carrera con un origen netamente cineasta: “en octubre de 2005 terminé mi último trabajo como supervisor de producción en un telefilm que lo protagonizaba Gastón Pauls, Fernán Mirás, creo que fue uno de los primeros films que se hizo en alta definición con la dirección de Horacio Maldonado”.
En ese tiempo “la mano venía bastante dura” hasta que se encontró con un anuncio en la página de cine nacional.

“Con esta gente terminé armando la sociedad El Toro XXX que duró hasta el 2007 . Era gente que venía de otros ámbitos pero tenían el dinero y yo los conocimientos y la forma de cómo venderlos. Básicamente en la página de cine nacional el anuncio decía que necesitaban gente para detrás de cámara para película de contenido adulto. Esas personas después se convirtieron, en esa época en mis socios”.

Yo apuesto a que dentro del sexo haya algo más allá de una penetración

Este director de cine que no pasa desapercibido reconoce que, si bien no tuvo tabúes, “era un género que desconocía: cuando me di cuenta que por el lado organizativo se podía hacer cualquier tipo de cosa, que el género estaba mal explotado, me empecé a copar”.

Con El Toro, Panero comenzó su carrera de director. “Arrancamos haciendo escenas para vender afuera y la sociedad finaliza con la película Obsesión Anal, también con buena venta al exterior, y que recién ahora la estamos tratando de ubicar en el mercado nacional”.

Lo que filmo es contenido, vendo una fantasía y nada más: son películas

Al disolverse la productora, Tony comenzó una primera etapa gonzo, “sin demasiada historia previa”. Pero después, la amistad con César Jones, otro de los íconos del cine porno en Argentina lo llevó a estar detrás de cámara bajo su dirección en “La zona cautiva” que se estrenó para el mercado de DVD en Argentina, Mercosur y el exterior.

En EE. UU. una película gonzo puede salir entre 30 y 40 mil dólares y hasta hay producciones que llegaron a costar un millón de dólares, mientra en Argentina una producción se realiza con diez o quince mil pesos, uno de los motivos por el que productoras extranjeras vienen a filmar a estas tierras.

Básicamente el porno se diferencia a grandes rasgos en porno gonzo – una línea argumental nula o mínima quetermina en la escena sexual (palo y a la cama) y porno con historia que se acerca al cine europeo con un guión: “Algo un poco más interesante como lo hacen César Jones o Víctor Maitland aún con sus limitaciones presupuestarias“.

Pero con el director, el equipo y la plata no es suficiente: faltan los actores. “Para actuar se me acerca mucha gente por el blog -tonypanero.com-, algunos porque ya me conocen o porque son amigos o conocidos de gente que ha filmado conmigo. Al principio fue duro, no era conocido, arrancaba de cero, pero hoy en día me mandan mails o vienen recomendados por algún otro director”.

En el porno, hay pocas que se la creen y con ellas no filmo

“Toda mi primera etapa como director la hice con gente sin experiencia, porque la pasa mejor. Toda la incertidumbre que tienen juega a favor: al desconocer el género lo hacen con más pasión y se ve que disfrutan la escena, no la hacen a reglamento. En cambio con una actriz porno o profesional hacen lo que yo llamo una película a reglamento. Hacen lo que tienen que hacer y listo, pero te das cuenta que ni la pasó bien ni disfrutó.

Los actores porno provienen de diferentes ámbitos, algunos son swingers, strippers, escorts o fanáticos del género con la fantasía de tener sexo delante de una cámara y ser filmados.

Salvo Victoria Luna, Monella, Julieta Julks o Andy Sierra, que son estrellas del porno argentino, no hay grandes figuras

En Argentina no hay industria, Tony confiesa que apenas existen diez directores que hacen porno en el país, pero el fuerte está fuera porque el mercado de DVD nacional está copado por la piratería: “el promedio de copias vendidas en el país es de mil por película, lo cual quiere decir que el resto es copia pirata. Todo el mundo vio las películas pero pocos las han pagado, las tiradas entonces son mínimas. Sumado a eso, de las tres distribuidoras que hay, una trabaja con tres cineastas cautivos y no te compra material nuevo, la otra te paga un dinero equis y se queda con los derechos del film, y la tercera te compra para Argentina una equis cantidad de años. Si haces una película para vender en el mercado nacional estas loco”.

Nota publicada en FilaDos