Tony y yo estábamos predestinados a encontrarnos.

Quiso el universo (en ese momento Tony era mucho más escéptico que ahora) (yo sigo igual de renegada) que fuera a través de una herramienta poco satisfactoria pero funcional al único propósito de vida de este sujeto, así es como podemos afirmar que “Fraude” fue toda la vida un inútil y lo único útil que hizo (ser nuestro nexo)  fue sin intención alguna, de lo contrario seguramente lo hubiese arruinado.

El caso es que después de varias charlas vía chat ahí estaba yo recién salida de la facultad, carpetitas en mano venciendo cada uno de mis prejuicios pueblerinos dispuesta a descarriarme por completo y  oficializar en presencia mi amistad con “El Pornógrafo”.

Por supuesto tenía que redirigir el término, ya me imaginaba a mis amigas docentes persignándose o diciendo con voz nasal -Ahhhhhhhhhhh no tenés cosas más importantes que hacer vos? y a mis consecuentes amigos pidiéndome muestras gratis de films o participaciones especiales en las películas de mi amigo director. Así que diría que me había encontrado con mi amigo “director de cine que filmaba documentales sobre el cuerpo humano” cosa que en nada faltaría a la verdad.-

Uno tiene la idea de que un pornógrafo es un señor entrado en años enfundado en bata de seda, fumando habanos importados, con dos anillos brillantes en cada mano y una conejita colgada de cada brazo dispuesto en asa, por eso cuando vi a un flaco intelectualoide con camperita negra fashion y pañuelito de seda al cuello que caminaba como pidiendo permiso a medida que se acercaba entre desconcertado, risueño y dubitativo, creí que me había equivocado, o este tipo me había mentido o yo tenía que dejar de tomar fantasía en saquitos.

Pero resultó que ahí estábamos, dudando si comer pizza o parrillada, en medio de un mundo de gente anónima y desinteresada, hablando de mi concepción sobre el paradigma social y su aporte cultural basado en los últimos films que señalaban la necesidad de un cambio de conciencia urgente, lejos quedó cualquier idea preconcebida acerca del temario a tratar, resulta que no solo no me había hablado del culo de ninguna mina, no me había propuesto un paseo por un sex shop de mala muerte, ni me había dejado pagando para chamullarse a un gato sentado enfrente, sino que parecía de lo más animado y realmente el tiempo pasaba vertiginosamente.-

Tony hablaba del amor por el arte, de los sueños dormidos, de las ganas de realizar proyectos, yo tenía mi versión romántica de la vida, la familia, la ciudad chiquita y monótona que me adentraba en una burbuja lejos de todo inclusive de mi esencia.

Tony y yo no íbamos a tener sexo, ya lo sabíamos de antemano pero cada minuto que pasaba lo corroborábamos, no sólo éramos incompatibles físicamente sino que nos sabíamos demasiado inteligentes como para arruinar la salvaje ironía de permanecer juntos.

Así que mientras afuera llovía apenas para molestar, yo insistía con encontrar un bar de mala muerte y el insistía con un margarita en “fashion bar”, pero como ante todo está su caballerosidad no le quedó otra que caminar en círculo hasta dar con el sitio indicado.

El colmo de un pornógrafo es avergonzarse cuando su amiga se saca los zapatos para caminar, y ahí estaba yo saltando charcos descalza mientras el criticaba mi cordura y me aconsejaba sobre los inminentes peligros que existían en cada charco que pisaba,  cuando para rematar acordé con un travesti parado en una esquina “los hombres no entienden nada, no?”  el travesti  asiente cómplice y sonríe,  yo me muero de risa y él entre rojo y azul jura que será la última vez que me hace caso-

Lejos del vocabulario soez que podría imaginarse en el cuadradito mental de cualquiera que señale con desdén, mi amigo dueño de un humor inteligente que zigzaguea entre la ironía y lo oscuro, entiende cuando me río de la muerte y digo que mi vida es una mierda pero igual elijo vivir, comparte la idea de ignorancia como madre de toda la pobreza y se queda tildado en el recuerdo de algún momento feliz.

Alguien me dijo alguna vez que por algún motivo yo atraigo vínculos “anormales” y así podría decir que el único pornógrafo con valores es mi amigo si no fuera que conozco a dos, por lo cual asumo que ser buena gente es elección, el trabajo muchas veces accidente y aún así, cuando se elige se puede ser el mejor en ambos aspectos.

Faltaba una hora para la llegada del micro y ahí nos encontró retiro, él jugando con los jueguitos del celular y yo durmiendo en su hombro, definitivamente, si encontras algún pornógrafo en el camino de la  vida, hacéte amigo!